El milo que me diste perdió su aroma a campo y a tu cielo, y cómo él yo perdí el tuyo...
Sé qué tierras pisas,
y en dónde se posan tus ojos,
pero ya no sé nada de aquel sueño tuyo y mío...
Hoy más que nunca me habría gustado compartirte mi mundo
y que tu mirada me transformara en perfecta, como siempre hacía;
me haces tanta falta como no sabía...
