Salir a las 6:26 de la mañana. Escenario imposible de consecuencias inesperadas. Un cielo oscuro, despejado, perfecto; esas enormes presencias quemándose lejanas, que no ajenas a mí, en un espectáculo infinitamente precioso y corto... Presa de un frío que quema y refresca la consciencia.
Atreverme a pensar en ti, en compartir lo que de majestuoso tiene el instante, la sorpresa del día que se gesta. Pronunciar en mi mente tu nombre, recordar tu nariz extraña y tu mirada intensa, tu voz profunda; todo tú imperfecto y delicioso. Un segundo después, un destello de luz: una 'estrella fugaz' huyendo magnífica de mi vista y entendimiento. Recordar que estas cosas magníficas pasan cuando estás o no estás, pero siempre por causa tuya...

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