Yo te hice café cuando tu cuerpo y alma lo necesitaban para seguir. Mi café era un abrazo. Pero no trascendió porque no soy delgada...
No creas que me pone triste. No es por ti o por mí; me duele, sí, que el mundo siga funcionando así, que el hombre sea tan básico...
En la forma obvio, pero en el fondo siempre seguiré siendo un poco gorda: consciente de no gustar por prejuicio. Resiliencia ante el mundo que me devora...
[3 de 140]
