Estos días aprendí que eres mi numen de fuego. Yo ya sabía que lo eras, pero ahora sé cómo nombrarte. Porque la palabra dicha cobra vida. Te he cargado de tanto sentido y no es conveniente. Contigo quisiera hacer exégesis, pero no me escribes más de 3 palabras. Sí, tristemente sé perfecto lo que eso significa. Y aún así sigues ardiendo en mí...
No hay comentarios:
Publicar un comentario