lunes, 1 de abril de 2019

Al Paraíso

                Basta de desearlo. Ni siquiera lo pienses. Nunca dejarás de transitar entre los sinuosos caminos de la violencia. Pero tu instinto animal consume ese combustible. Propones acciones. Tu vida es el conflicto. Tu casa el escenario y tu techo un paso de gato. Eventualmente eres tragado por las voraces fauces del escarnio o la conmiseración. No importa tu postura, igual te devoran. Pero en contraste a la agresión sin sentido, existe una alternativa. Tú sólo puedes ser tú. 

                  Llenarte de experiencias es el camino, no el vehículo ni el conductor. Puedes subir el volumen y cantar a todo pulmón. Puedes desatar tus sentidos con sólo hacer contacto con una flor. Y avanzar por ese sendero estrecho de curvatura imposible. Bajada arriesgada con sobresaltos al pasar cada pequeño y filoso hueso. Vas a frenar y sentirte derrotado. El orgullo activará tu adrenalina para acelerar. Vas a chocar, pero igual aprenderás... ¡Bienvenido a tu punto de inflexión! Después de respirar y exhalar, siéntete y disfruta tu tercer momento. Llegará tu equilibrio para subir hacia el desafío final. En el sacro te descarrilas o te impulsas hacia las colinas del edén. Ahí está tu ritual. Tú expuesto y confligiendo en comunidad. 

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