viernes, 7 de junio de 2019

Los gordos

La primavera llegó a mi cuerpo y no supe qué hacer con ella. Me avergoncé de mi desnudez. No es poca cosa: es gordura, es abominable. 

¡Cuántas veces he querido ser normal! Toda una vida intentando fingir que puedo hacer todo lo que los demás hacen sin dificultad. Pero estoy incómoda, me canso, me agito. Camino rápido y sudo. Estoy en reposo y sudo [me abrazaste y sudo]. Me empapa la vergüenza. Quiero esconderme. Diario en mi ropa; entre la gente en las fotos. Secretos visuales en combinación de forma y color al vestir. Perspectivas y estiramientos al posar. Cargo mi propio peso en todos mis viajes, para no desbordarme...

A los gordos se nos acusa de no querernos, pero, ¿cómo íbamos a aprender?, ¿cuándo nos han querido? Querido en serio, con todo y nuestro volumen. Que no nos cuidamos, que estamos así porque queremos. A lo mejor resulta que sí. Pero esto de segregarnos es como odiar a alguien porque le gusta el color verde o la lluvia. Segregados. Sí, como el apartheid de los gordos. Mucha gente "normal" disfrutaría vernos apartados y racionados, concentrados en campos para adelgazar. Pesamos el doble pero valemos la mitad. 

Que nuestra salud está en juego, dicen. Es lo que les dictan sus consciencias decir, porque "me repugnan" es políticamente incorrecto. Son gordófobos. No quieren ser nosotros. Y bueno, pues sí, ¿quién quisiera ser el juzgado, el motivo de risa? Hasta se han inventado el chiste de auto nombrarse gordos si comen "mucho", algo grasoso o entre comidas; "hashtag porque gordo", dicen. Ellos, los normales. Ellas se burlan en nuestra cara al decir que sus traseros son enormes, que su traje de baño de 2 piezas no se les ve perfecto. Pero pueden usarlo y ser libres.

Ser gordo es no ser libre. Es purgar diario una condena. "En el pecado llevas la penitencia". Cargarte a ti mismo y a los comentarios idiotas sobre tu apariencia. Perder oportunidades en el amor, en el trabajo. Tampoco puedes ser un hijoputa a gusto; tienes que ser el gordito buena onda o te lloverán insultos sobre tu apariencia, aunque no tenga qué ver. 

Empeora si además eres mujer. Constantemente serás llamada "pinche vieja gorda" en una discusión; aunque tengas argumentos, aunque tengas la razón. Si coqueteas, ¿pero cómo te atreves? Nadie va a quererte así, ¡adelgaza! Nadie quiere ver defectos todo el tiempo, ridícula. 

Como gordo hagas lo que hagas siempre se verá raro, chistoso o grotesco. Es como ser un extranjero incómodo; no gringo, no europeo, no de "los bonitos". Es como ser un indígena en el propio México. Así de jodidos somos los apartados...

[Nota: puedes intentar adelgazar. ¡Cómo no se me ocurrió antes...! Sólo es un ir y venir ansioso depresivo. Ir contra una adicción y un organismo lento. Sólo es ser el hámster de un círculo vicioso...]

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